Luis Benshimol

Al adquirir obras de arte

Posted on: marzo 31, 2010

Aquí comienza la historia. El nuevo propietario observa con orgullo el cuadro antes de dar sus datos a los organizadores de la subasta. Ellos se encargarán de embalar cuidadosamente y de hacer llegar la obra hasta el domicilio de su dueño. A partir de entonces, éste heredará el lienzo y también los cuidados de la nueva criatura de su colección.

Porque las obras de arte, aunque cuenten con siglos de historia a sus espaldas, necesitan tantos mimos como un recién nacido. Habrá que buscarle un lugar seguro, lejos de corrientes de aire, humedad o luces que ataquen directamente sus colores. Después de lo que se pagó por ella no es cuestión que sufra algún accidente. Y menos aún un robo. Si un ladrón consiguió sustraer “El camino de Sévres”, de Camille Corot, valorada en 225 millones de pesetas, del mismísimo Museo del Louvre de París en apenas media hora, de qué no sería capaz en una vivienda.

Alarmas, vitrinas, puertas blindadas y rejas dificultarán, al menos, el acceso. Pero estas medidas no siempre son suficientes, sobre todo en estos últimos años en los que “se está poniendo de moda robar arte”.

Por: Luis Benshimol Chonchol

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