Luis Benshimol

Jardines y autopistas: entre la ciudad ideal de Le Corbusier

Posted on: diciembre 16, 2011

Luis Benshimol

Le Corbusier, Luis Benshimol, Casa Sarabhai

Nació en La Chaux-de-Fonds, Francia, en 1887, y murió en Cap Martin, en 1965.

Desde los principios de la década de 1920 hasta su muerte en 1965, Le Corbusier fue el arquitecto más ampliamente discutido, el más fieramente atacado y el más incondicionalmente defendido, el más irreprensiblemente articulado y, aun así, el arquitecto más enigmático del mundo. Dominó la arquitectura como Picasso dominó la pintura. Todavía sigue siendo un enigma. Le Corbusier fue sólo uno de sus seudónimos – su nombre verdadero fue Charles-Edouard Jeanneret – y bajo estos asaltó no sólo los académicos y tradicionalistas en arquitectura, pero también los males de la sociedad moderna, sus desperdicios, hipocresía y desorden. Él buscó brindarle armonía a la civilización industrial a través de la razón y el lirismo. Pero su espíritu fue el de un luchador, no el de un pacifista. De ahí sus irracionalidades y las muchas explicaciones contradictorias con las que se ha pretendido resolver el conflicto aparente entre sus obras y sus palabras.

La utopía de Le Corbusier fue crear un nuevo modelo de ciudad que fuera una síntesis entre naturaleza y desarrollo tecnológico. Por lo tanto, arquitectura y urbanismo debían estar perfectamente integrados. Le Corbusier entendía el urbanismo como interacción del espacio de la civilización en el espacio de la naturaleza. Su ciudad ideal, proyectada en 1922, está concebida en vertical, dejando libres grandes zonas de la superficie del suelo, que se convierten en zonas verdes para discurrir por debajo de los edificios. Éstos se levantan sobre pilotes, dejando las plantas bajas como espacios de libre comunicación. Los tejados, convertidos en jardines, dejan de ser espacios inútiles; las calles son de amplias dimensiones y el tráfico se organiza en grandes vías de circulación rápida, netamente diferenciadas de las zonas para peatones.

Ante el caos de los grandes centros urbanos, incapaces de transformar la imparable aglomeración de vehículos y personas, Le Corbusier imaginó una ciudad de rascacielos conectados por jardines y autopistas, pero esta imagen era sólo de papel y, aunque proyectó decenas de rascacielos, nunca construyó ninguno. En los años veinte, aun tenía que conformarse con la construcción de casas aisladas; una de éstas, que ha pasado a la historia como magnífico ejemplo del racionalismo corbuseriano, es la Ville Savoye (1928-1929, Le Possy), una aplicación de la casa sustentada por pilotes, relacionada con el exterior a través de grandes cristaleras y con los espacios interiores conectados.

Ville Savoye, Le Corbusier, Luis Benshimol Chonchol

Más información en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/corbusier.htm y en Le Corbusier and the Tragic View of Arquitecture de Charles Jencks.

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